Duchamp, 1917

Adaptación reimaginada de «La fuente» de Duchamp.

Marcel Duchamp quería desafiar el mundo del arte con una obra provocadora y rompedora… y lo consiguió con «La fuente», un urinario colocado al revés y firmado.

Mi adaptación reimaginada debía ser así: ofensivo y con un toque marranete, algo que los niños entendieran cercano y conocido: un orinal. Que, como no, se convierte en otra cosa bajo la mirada del artista: «el casco»

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